Lunes, 23 de enero de 2023

¿Quién no conoce la GameBoy Color (GBC)? Fue presentada a finales de 1998 como el escalón entre la GameBoy clásica (DMG), con la que era compatible, y la GameBoy Advance (GBA). Era prácticamente una GameBoy, pero su CPU podía correr más rápido y, además, era capaz de mostrar 56 colores simultáneos de un total de 32768, gran ventaja con respecto a su predecesora, que sólo podía mostrar 4 tonos de verde/gris (según el modelo).

Pero seguía teniendo un problema que no se corrigió hasta la GameBoy Advance SP (GBA-SP): la pantalla no tenía ningún tipo de iluminación, por lo que sólo se podía jugar en un entorno iluminado o no se vería nada de la pantalla. En su época salieron unos cuantos gadgets interesantes tanto para la DMG como para la GBC, como lupas con luz, que te ayudaban en ese sentido. Incluso había mods que consistían en transplantar la pantalla de una GBA-SP (pero la versión retroiluminada, ya que hubo dos clases de pantallas en las GBA-SP) a una GBC, a costa, claro está, de no poder jugar con la consola donante.

Con el avance de la tecnología, han surgido una gran cantidad de pantallas compatibles con todas estas consolas. Podemos encontrar pantallas retroiluminadas para DMG, GBC y GBA, que no requieren grandes habilidades con el soldador para ser instaladas. De hecho, la pantalla IPS v2 que he instalado en mi GBC no ha requerido de soldador en absoluto.

La cosa es que compré esta pantalla hace casi dos años, pero ni siquiera había abierto el paquete hasta este fin de semana, que me decidí a instalarla de una vez.

Aquí se puede ver que la pantalla original no tiene iluminación.

Así que había que ponerse manos a la obra y abrir la consola para hacer el transplante de pantalla. Afortunadamente el kit que compré venía con un par de destornilladores tri-wing para los tornillos originales de la consola.

Desmontar una GBC es un proceso sencillo con las herramientas adecuadas.

Quitar la pantalla tampoco es complicado. Hay un cable plano que está enganchado en la parte superior de la placa de la consola que sale muy fácilmente cuando abrimos las dos pestañitas que tiene. Aproveché en este momento para limpiar bien toda la placa de la consola con un bastoncillo y alcohol.

Y ya tenemos placa y pantalla separadas tras muchos años de servicio conjunto.

Ahora venía la parte sencilla de la instalación: conectar la nueva pantalla a la placa. La conexión no es directa, ya que la nueva pantalla que había comprado es más grande que la pantalla original de la GBC y viene con una plaquita extra que hace de interfaz y se encarga de colocar en su sitio la imagen, además de proporcionar dos sensores que permiten modificar el brillo y la paleta de colores mostrada (algo muy útil cuando juegas con los juegos de GameBoy).

Parece complicado, pero no, funciona a la perfección.

Tras esto, pegué un plástico aislante a la parte de atrás de la pantalla (que es metálica) y con un poco de cinta de doble cara fijé la plaquita interfaz tras la pantalla, junto al conector que las une. De momento todo sencillo, pero ahora es cuando la cosa se complica.

Esta pantalla es más grande, por lo que hay que hacer sitio en la carcasa de la GBC para que entre. Para ello hay que cortar el plástico que rodeaba la pantalla original por arriba y por abajo. Incluso un poquito del plástico que rodea la cruceta.

¡Listo! Con un poco de paciencia y, sobre todo, con la ayuda de una Dremmel.

Una vez hecho esto y tras comprobar que todo funcionaba bien, fijé la pantalla con un poco de cinta de doble cara y volví a colocar la placa en la carcasa. En este punto, me fijé que los pines del conector de cartucho sobresalen un poco por la parte delantera de la placa y ahora la pantalla llega hasta ahí. Así que los recorté un poco con unos alicates de corte y, encima, puse un poco de cinta aislante sobre ellos para que no haya falsos contactos. Por último, hay que colocar los dos sensores de la placa interfaz (por dentro de la carcasa) en los extremos de la parte superior de la consola. a la izquierda el de control de brillo y a la derecha el selector de paleta. De esta forma, un ligero toquecito a la consola en el lugar adecuado variará el brillo de la pantalla o la paleta de colores utilizada.

Y ya tenemos nuestra GBC con una pantalla retroiluminada sin haber canibalizado ninguna otra consola clásica.

Por último, comentar que ahora hay kits que no sólo vienen con la pantalla, sino también con carcasas precortadas para facilitar la instalación de la pantalla. En estas carcasas sólo hay que retirar una pieza de plástico con unos alicates y ya encaja perfectamente la pantalla IPS. Aquí os dejo un vídeo que he encontrado con un cambio de pantalla (igual que la que tengo yo) y una carcasa precortada. Claro que esa GBC también tiene algunos mods extras (que implican modificar un poco más la carcasa) como alimentación mediante batería recargable... interesante, ¡me lo apunto!